Así pasa el tiempo, así la vida te va llenando de momentos, de dudas.
Así llega la vida con preguntas de selección múltiple, pero con única respuesta.
No espera a que te expreses como puedes, no; espera a que elijas, y una de esas decisiones te llevarán a un bien, la otra quizá a un no tan bien o hasta un mal, siempre hay un lado bueno y uno malo en cuanto a decisiones. Pero, ¿cómo sé que camino debo tomar? Estamos entre la espada y la pared.
Hay veces en que sabemos que es lo correcto, pero eso correcto, o eso que nos hará bien no es lo que realmente queremos. A veces queremos lo malo, eso nos gusta. ¿Quién nunca ha querido alguna vez en su vida romper las reglas, vencer los miedos, retar a la sociedad, demostrar de que somos capaces de hacer lo que dicen que no podemos hacer? Bueno, yo sí. Quizá es esa tentación que nos lleva a volver a ese punto en el paraiso en el que Eva se comió la manzana. Creo que hay una serpiente en mi vida que me dice que ese es el camino que debo coger.
Pero... ¿Realmente todas lo que parece malo, es malo? ¿o sólo lo parece? Tengo entendido que no se debe juzgar un libro por su portada, o eso me han dicho mis padres, hasta la misma iglesia. Pero lo que parece malo y desecharlo es juzgarlo antes de saberlo. ¿No?
Quizá todos tengamos nuestro destino ya escrito, todos tengamos nuestros caminos designados, pero eso de no saber el final de la historia y que nos den la oportunidad de saberlo, es como tentador.
Volviendo a las elecciones, cuando estábamos pequeños, nuestra única elección era si decir primero papá o primero mamá. Y todo iría a depender de quien se portara mejor contigo y te alcahueteara berrinches, llantos y todo eso. O eso al menos creo yo que fue lo que hice, elegir a mi papá porque él era ese alcahueta. Elegir amigos, elegir qué sabor de helado escoger porque todos se veían deliciosos, y la mayor cantidad de bolitas que podía contener una canastita eran tres. ¿Por qué no más? Aún me pregunto eso cada vez que voy a comer un helado, pero cierto y caso he definido que mi favorito es el de nucita. En ese entonces ese sabor no existía, quizá también en ese momento hubiese elegido y declarado ese como mi favorito, soy una pequeña adicta al azúcar, en especial al rico, rico chocolate. Otras de esas absurdas y fáciles elecciones era eso de los juguetes. Bien sabía que sería fácil, era elegir la última barbie que había salido ¿Para qué querría yo una de esas que ya llevaban un mes en la vitrina de la juguetería o en los estantes de la sección de juguetes de los almacenes de cadena? era una lógica y sigue siéndolo aún, por eso los almacenes de Studio F, Ela y todas esas "profundísimas" marcas (plásticas y superficiales realmente) actualizan sus vitrinas por la temporada, claro ¿quién va a querer esa blusa o esa falda de la temporada pasada? bueno, hay gente que sí solo por tener algo de esas marcas, porque resulta que en nueva temporada la vieja está en 50% de descuento. Es como una rutina de cada temporada creo yo. Cierto y caso digo y expreso. EXTRAÑO ESA NIÑEZ CON DECISIONES ABSURDAS, SONSAS Y ESTÚPIDAS.
¿Por qué Peter Pan no quería crecer?
Respondanlo ustedes...
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