Suelen estar los corazones más frágiles bajo las pieles más duras. Los pensamientos más absurdos en las mentes más grandes, ¿puede haber tanta locura dentro de personas que parecen totalmente cuerdas? ¿cómo puede herir tanto la locura? Por qué no pensar en el daño que muchos actos pueden venir a ocasionar?
En la oscuridad suelo romper mi cascarón de corazón en veintiún mil pedacitos para dejar mi alma fluir en manera líquida, gotas saladas, eso que suelen llamar lágrimas quizá. Y tantos recuerdos de los más feos que suelen albergar. Puede ser la ausencia espiritual pero presencia física la que me tiene así, la ausencia de él, no escribo sobre amados, escribo sobre mi mayor tormento, un ser que me conoce como hija en sus momentos de cordura. ¿pero qué pasa cuando no existo ahí? Soy como un fantasma en frente de esa persona.
Por momentos pienso que todo eso es un mínimo odio que flota en sus agallas, o un completo y gigantesco odio interno en ese corazón que considero tan frágil como un cristal. Pero ¿quien puede estar seguro de los sentimientos, pesares pensamientos de una persona? Ni siquiera yo estoy segura de los míos...

